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11 jun. 2015

Claves del buen orador

Protocolo, Comunicación e Imagen Corporativa. Universidade da Coruña


Post de Alejandro García Santos

En pleno apogeo de la era digital, donde la comunicación se desarrolla cada vez más en espacios virtuales, el arte de hablar en público es más necesario que nunca. Nuestra clase del pasado viernes se ha centrado en los aspectos que se deben de tener en cuenta para conseguir una comunicación eficaz ante un público.

Protocolo, Comunicación e Imagen Corporativa. Universidade da Coruña. Mar Castro

Mar Castro, experta en comunicación y fundadora de Buffet de Iniciativas de Comunicación M&M BIC2, nos ha enseñado las claves para aprender a ser buenos oradores, un arte que “ni se otorga ni se adquiere; se cultiva” (Wiston Churchill). Con esta cita de Churchill, del que me declaro personalmente fan, quiero introducir la primera característica que debe tener el futuro orador, actitud positiva. Churchil no nació siendo un buen orador, de hecho era tartamudo, pero a base de esfuerzo llegó a convertirse en uno de los mejores de la historia y a comunicarse con el entusiasmo característico de los discursos que atrapan y que gusta escuchar.

En este aprendizaje uno de los pasos clave es la escucha activa. Escuchar con interés y de manera comprensiva nos ayuda a empatizar con nuestro público, orientando hacia él nuestra comunicación y haciéndolo sentirse valorado. Existen una serie de aspectos que a menudo pasamos inadvertidos, como mirar a nuestros interlocutores a los ojos y valorar su comunicación no verbal, esto nos permite retroalimentar nuestros discursos y mantener la atención de los oyentes.

Protocolo, Comunicación e Imagen Corporativa. Universidade da Coruña. Alejandro García Santos

La preparación del discurso es otra de las claves para hablar eficazmente en público. Conocer en profundidad el tema del que vamos a hablar nos ayuda a expresarnos de manera ordenada, con claridad y a transmitir correctamente la información a nuestro público, el cual está dedicando su tiempo a escucharnos y por lo tanto merece el mejor de los tratos. Nuestro público espera atentamente la información que queremos trasladarle pero, como todos sabemos, la capacidad de atención humana es limitada. Por eso es vital mantener la atención de nuestros oyentes. Existen una serie de recursos para mantener atento a nuestro público:

 Realizar suaves “barridos” con la mirada, intentando visualizar a todos nuestros oyentes.
 Interactuar con ellos mediante preguntas y actividades que ayuden a mantener el hilo del discurso.  Adaptar el lenguaje y los tecnicismos al tipo de público para el que estamos hablando.
 Introducir pequeños guiños de humor.
 El uso adecuado de los silencios y las pausas para enfatizar determinados conceptos y ayudar a seguir el ritmo del discurso.
 Y sobre todo demostrar entusiasmo por el tema del que se está hablando.

Es fundamental que el mensaje que proyecta nuestro cuerpo acompañe al lenguaje oral del discurso que queremos transmitir, debemos cuidar especialmente nuestra comunicación no verbal. La utilización del espacio en el que se cuenta el discurso, la paralingüística y la expresión corporal deben servirnos para reforzar el mensaje. Si bien la profesora Castro nos desmitifica la famosa frase de Mehrabian, “el 93% de la comunicación es no verbal”, por referirse solo al ámbito de las emociones, coincide con este en que tiene una gran relevancia en el discurso.

Protocolo, Comunicación e Imagen Corporativa. Universidade da Coruña

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