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23 jun. 2016

Los límites de la etiqueta


Post de Inés Muñoz

Todos sabemos lo importante que es sentirse cómodo y a gusto con uno mismo  a la hora de someterse al público, ya sea en el trabajo, en un evento especial, en un cena…
Cuando se acude a un lugar en calidad de invitado y la invitación al evento recomienda una etiqueta debemos cumplirla, ya sea porque estamos representando a nuestra empresa o porque no queremos ser el centro de atención en un evento en el que no somos protagonistas.
Cuando uno se representa a sí mismo, como por ejemplo, cuando nos graduamos en la universidad o en el colegio, debemos ser coherentes con nosotros mismos e ir como mejor nos sintamos, aunque siempre sometiéndonos a que se hable de nosotros como le pasó a este chico que se graduaba y al  que una periodista  le dedicó este artículo en la Voz de Galicia:


Este chico sintió la necesidad de no perder su esencia, rodeado de compañeros que, según comenta la periodista en el artículo, acudieron todos vestidos igual. Es cuestión de gustos…

Otra noticia que me llamó la atención es la de una niña que ganó un concurso de princesas vestida de perrito caliente:




A su vez hay empresas que se diferencian por su estilo juvenil, es decir, la vestimenta de sus empleados es todo lo contrario a lo que estamos acostumbrados. Si nos vamos a Ibiza por ejemplo, hay dos hoteles, Ushüaia y Hard Rock en los que sus empleados visten en pantalones cortos y están tatuados de pies a cabeza.

Para terminar lanzo una pregunta: ¿Dónde están los límites en la etiqueta? 

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